Olga Arce BlogBodas, belleza, estilismo

Corazón de Ibiza

La isla esconde en su interior innumerables parajes que mantienen vivo su carácter rústico y primordial. Rodeada de un paisaje natural de verdes colinas y campos aterrazados donde florecen los almendros, la celebración en un agroturismo de blancas paredes encaladas y rugosos suelos de piedra, es un auténtico viaje en el tiempo.

Ada y Marc
Violeta, rosas y blanco. Elegancia.
Ada sabía como conseguir su sueño y, sentada en la silla de mi oficina, me definió exactamente lo que quería: “Una boda rodeada de glamour, familia y buenos amigos en un entorno auténtico y natural”.
Yo pensé: “Son los ingredientes ideales para preparar la receta perfecta”.
Los invitados vestirían de blanco, al igual que los novios, pero ellos con detalles en rosa y violeta. Izan, el hijo de ambos, llevaría los anillos, el padre de Marc cantaría un tema muy especial y la novia aparecería del brazo del padrino, su hermano Alberto.
A cada paso una nota de la canción, en cada nota recuerdos vividos. Ada se acercaba, Izan y Marc no dejaban de mirarla. Sus labios lo dijeron: “Estas preciosa”.

Al acabar la ceremonia oficiada por el concejal del lugar, una lluvia de pétalos invadió el camino que hicieron los novios hasta el estanque de nenúfares del jardín junto a los muros encalados . Y allí, rodeados de sus seres queridos, no dejaron de bailar agarrados mientras los pétalos seguían cayendo. Ella parecía una princesa.

Llegó la noche y la fiesta se fue animando. Ada desapareció. La música empezó a sonar y Marc esperaba el primer baile con su dama. Cuando por fin apareció, su entrada volvió a ser triunfal. Ahora con un vestido corto rosa y unos tacones de vértigo.
Mientras bailaban no dejaban de mirarse y ella solo pudo decir: “Amor ya estoy aquí y nunca más me separaré de ti”.